El sueño inglés

Inglaterra puede sacar provecho del cambio climático, si es que no es una milonga, como algunos medios de comunicación comentaban ayer. La viticultura inglesa puede beneficiarse del calentamiento global y elaborar mejores espumosos y blancos. Al menos, eso es lo que creen en los condados del sur del país, donde se asientan las vides de la Isla. La cosecha que acaba de concluir ha sido de las mejores: en cantidad y en calidad. Estamos hablando de vinos espumosos y blancos exclusivamente. Más de tres millones de botellas, una cifra que no tiene ningún antecedente en la zona. Esa mejoría experimentada en los últimos años ha permitido a los espumosos locales salir a competir fuera de sus fronteras. Competir y ganar. Estos caldos se amparan en variedades francesas como son la familia de la Pinot Noir y la Chardonnay. Y hay voces que señalan que la Pinot Noir esta teniendo algún problema en Borgoña, su tierra, por un aumento en los azucares que tiene su origen en el incremento de la temperatura. y por tanto del grado alcohólico. De confirmarse, Borgoña tendría un problema con el paso de los años, ya que la Pinot es la uva que otorga la identidad a esta cotizada zona vinícola. "Los condades del sur de Inglaterra gozarán en 10 años del clima actual del valle del Loira, y en 20 años del de la región de Burdeos", indica Christopher Foss, jefe del servicio de estudios vinícolas en el Plumpton College (Sussex). Ahora bien, esta producción sólo representa el 0.3% del consumo inglés, que cada año se be 30 millones de botellas de champagne, aunque los más jóvenes ya demandan sparklings, bubblies o English Fizz, incluiso tintos jóvenes. Aun así, tienen dos problemas añadidos: son muy caros y aún no tienen la calidad de los caldos que se importan.